Cuando querés que alguien te mire no importa ninguna otra mirada, vos querés esa mirada y ninguna más... pero la mejor mirada no es la que se nos niega, sino esa mirada que no vemos, la que ignoramos distraídamente.

miércoles, 28 de junio de 2017

El principio del fin: parte III

Ay gordito, me cuesta bastante decirte esto. De hecho por eso es que lo escribí. Voy a empezar por el principio. Te quiero, un montón, y te considero mi amigo además de mi novio. Me importas, vos y tus sentimientos. Sos una buena persona Fede, sos transparente, sincero, respetuoso, dulce, lindo, detallista. Sos parecidísimo a mí en un millón de cosas. Somos compatibles, tal vez por eso sea que no nos complementamos demasiado... en fin. Me gustas, me agradas como persona y como hombre. Hace 5 meses sentí que habías llegado a mi vida para quedarte. Me sentí con suerte, como dice esa canción que tanto te gusta. De repente me dieron ganas de todo, todo con vos. Quería tenerte cerca todo el tiempo. No sé si fue la novedad, la emoción, la ilusión incluso... con el paso de los primeros meses nos fuimos conociendo más, adaptando rutinas, acostumbrándonos. Pero las cosas se pusieron raras (para mí) esa semana que estuvimos los dos pachuchitos y no nos vimos. Porque me di cuenta de que vos me estabas extrañando y yo... estaba bien. Es más, me di cuenta de que me extrañaba así, extrañaba mi espacio. Me hizo ruido sentirme así, y creí que cuando te fueras a Colombia eso se iba a arreglar porque sabía que era seguro que no te iba a ver por más tiempo. Y fueron pasando los días y me empecé a auto-poner presión yo misma porque aaaa quería extrañarte como vos a mí y no me salía. Intenté tomarme un break para ordenar mi cabeza y mis sentimientos y por primera vez en casi 5 meses estuvimos 2 días sin hablar. Pero seguí sin encontrar demasiadas respuestas y te hablé igual porque sabía que vos no lo ibas a hacer porque estabas respetando el espacio que yo te había pedido. Pero entre las pocas respuestas que encontré, una fue que estamos en etapas diferentes. Yo priorizo mucho la facultad, el cuatri que viene es más heavy en cuanto a horarios, quiero conseguir una pasantía, que sí o sí sería a la tarde post-ub, me gusta juntarme con las chicas (o solo Sofi) cada tanto... Y vos ya estudiaste, trabajas, sos súper independiente, y tenes otro ritmo. Por más que te adaptés al mío (que es lo que haces) tu ritmo natural es otro. Incluso vos venís de estar en una relación bastante larga, y hay veces en las que siento que proyectas en mí. Como si hubieras seguido con la inercia de antes pero cambiando a la persona (?) No sé si me explico. Tampoco es que me moleste o algo por el estilo, es solo una impresión. Y yo vengo de estar 2 años sola. Perdiéndole el miedo a eso. Acostumbrándome y sintiéndome bastante cómoda así. Obvio que me quejaba y pensaba que quería encontrar alguien y tener una relación estilo Folch y Mikito, Sofi y Agus... pero recuerdo haberle dicho a mi hermana más de una vez "nahh yo no entiendo cómo dejas de hacer tal cosa para ver a Cristian" y que ella me contestara "cuando estés con alguien lo vas a entender". Y ahora estoy con vos, y siento que vos sacrificas con gusto cosas por mí, y yo no. Pero no porque no lo haría por vos, sino que es the whole point of the sacrifice, creo que no lo haría por nadie. No me siento en condiciones para estar con alguien de la forma en la que vos evidentemente sí estas listo. Siento que vos me querés más de lo que yo a vos. Y para mí siempre hay alguien que quiere más, pero con nosotros está demasiado desparejo. Y no porque yo te quiera poco, sino porque vos... estas demasiado enamorado. Hay cosas de mí que no queres ver. Por ejemplo, soy bastante dependiente, mis viejos me están súper encima, y si bien a veces me rompe los cocos me la banco porque en el fondo los entiendo. Y eso es algo que vos crees que va a cambiar, pero no. Siempre va a ser así. Y este cuatri, y si llego a conseguir una pasantía, no vamos a tener tiempo para vernos prácticamente. Los sábados ponele. Y no hay chances de que te alcance con eso. Y no está ni bien ni mal, es lo que sentís. Y no quiero sacarte de mi vida, porque no te mereces que te pasen estas cosas. Porque estas re enganchado, y yo se ve que no tanto. Y ya sé lo que me vas a decir, porque yo también lo he dicho cuando me hicieron el mismo planteo: "y si no me lo merezco, por qué me lo haces?". Y te voy a dar la misma respuesta que me dieron a mí: no fue mi intención. Y agrego: creí que me iba a sentir diferente, no me conocía estando con alguien, la relación que tuve antes era distinta y los dos éramos más chicos. En 2 años y medio cambié como persona (en mi forma de relacionarme con los demás). Y sobre todo eso que te dije siempre, que no te iba a lastimar, que iba a cuidar tu corazoncito, y que podías confiar en mí... bueno, es exactamente por eso que lo hago. Right now es así como me siento, no es que no quiera estar con vos, sino que puede que no quiera estar con nadie. No es personal. Es conmigo el tema. Intento ser lo más clara posible, me tenes al lado así que preguntame lo que quieras/necesites. En el hotel nos vamos a seguir cruzando posiblemente. Pero si me decís que preferirís no verme, no hablar, tenerme lejos y bloquearme de todos los lugares posibles porque te hace mal, porque te enojaste, porque te lastimé, o porque se te canta... estás en todo tu derecho y no importa lo que piense yo. Claramente no estoy en una posición como para poner condiciones. Hacelo y te voy a entender. Pero bueno, esto es lo que me pasa. Vos no hiciste nada, no es tu culpa. Yo ya venía así de antes. Ni vos ni yo nos dimos cuenta de eso. Acordate de mi estado actual de WhatsApp. Y del otro también, porque así era como me sentía. Lo mismo aplica para los pie de foto de Instagram. No me arrepiento de absolutamente nada de lo que te dije o haya hecho con vos porque todo siempre fue genial, sabelo. Perdón por no haber sido lo que esperabas.

Camolita.

martes, 27 de junio de 2017

El principio del fin: parte II

No sé si quiero dedicarle tiempo a una relación. No te lo tomes personal porque no es con vos la cosa.
Siento que vos tenés otro ritmo que no está ni bien ni mal eh, pero no me adapto y mira que en un momento hasta nos flasheé viviendo juntos. Re felices por siempre. Pero fue la euforia del principio, estaba harta de no pegar una y apareciste vos, tan yo, y pensé que por fin se me daba.
Cuando estuve enferma y no nos vimos por una semana creí que te iba a extrañar más pero pasaron 7 días y yo estaba bien. Y después creí que cuando te fueras a Colombia eso se iba a arreglar y ahí sí que te iba a extrañar pero estás ahí y yo acá y sigo estando bien (me tiene mal la situación en sí, porque sé que vos sí me estas extrañando). Y te quiero un montón, y me pareces hermoso, tierno, buenito, dulce, atento y todas las cosas que siempre te dije, pero de pronto me cayó la ficha. La ficha de que vos me querés un montonazo posta, y yo... te quiero. Y me cuesta aceptarlo porque sos un re pibe y no sé si estaría tomando la mejor decisión, pero es lo que siento. Quiero extrañarte como Agustina extraña a tu hermano (vi que le comentó una foto), pero no me sale. Quisiera amarte como vos a mí, así es justo. Pero tampoco. Y sé que soy capaz de sentir más cosas por una persona porque las he sentido. Puede que hasta siga sintiendo (sin que me den razones). Ahora es lo que me pasa. Y te estoy lastimando y es una mierda pero es lo que me pasa y no tengo excusas.
Y me imagino cruzándote en el hotel sin estar juntos y es horrible porque no es que "ah no ya no te quiero, bye". No. Me importas. Siento un montón de cosas por vos, pero se ve que no me alcanzan. No sé qué es eso que falta, no sé qué es lo que busco, qué pretendo. No sé si existe alguien que lo tenga.

domingo, 25 de junio de 2017

El principio del fin: parte I

Creo que quiero volver a estar sola. Es una pelotudes cortar con alguien que querés para volver con vos misma, lo sé, pero quererlo solo me trae problemas. ¿Hay momentos lindos también? Claro que los hay. Pero a la larga lo voy a terminar lastimando. Porque tiene más ganas de estar conmigo que yo. Soy así, me canso y la quedo. Perdón por no pelearla pero no tengo ganas. No me dan ganas porque ya me resigné. No puedo luchar contra los fantasmas y creo que prefiero estar así, sola, sabiendo que existe un 0.01% de probabilidades de volvernos a encontrar, a darlo todo completamente por perdido. Sí, lo vamos a llamar por su nombre: capricho. Obsesión. Lo que sea que sea no me deja ni me va a dejar seguir adelante con mi vida personal hasta que... hasta Dios sabe cuándo. Hasta que estemos juntos. Nunca. Qué sé yo. Es lo más... patético que existe porque no vas a volver. No vamos a volver. Y lo sé, soy consciente de eso. Y sigo eligiendo esa opción. "Esta flaca tiene un problema" pensarán... capo, ojala fuera uno solo. No sirvo para estar con alguien que me quiera porque no sé y tampoco tengo ganas de aprender. Me gusta lo simple y esto ya me está complicando demasiado. Tal vez si en casa cayera mejor las cosas serían distintas... no lo sé. Sé que vengo de estar 2 años sola, y me costó un montón pero aprendí a disfrutarlo, y antes me daba miedo pero ahora sé que puedo, y sé que a vos te adoraban acá en casa y nunca se me planteó la situación de ver la inserción familiar como un problema. Pero lo es. Y estoy cansada. Y perdón, que me odie si quiere porque me lo merezco, pero lo voy a terminar lastimando. Y que no me diga que no le importa porque a mí sí. Es un amor de persona, realmente vale la pena, pero yo no puedo. Es demasiado. I can't take it. Es demasiada responsabilidad para alguien tan inestable como yo. Quiero hacer la mía, no quiero tener que dar explicaciones, no quiero que nadie dependa de mí. Y estoy segura que habrá más de una noche en la que extrañe tener alguien con quien hablar. Te lo firmo. Fines de semana donde desearía tener a alguien con quien salir. Alguien a quién volver. Y no va a estar esa persona porque yo me voy a haber encargado personalmente de alejarla de mí. Lo quiero, ¿lo sabe? Me agarró desprevenida y me llenó de esperanzas. Me hizo cambiar, me hizo mejor, pero soy elástica y volví a ser lo que era. Volvieron las inseguridades, las dudas, la inestabilidad, volví a extrañar cosas que nunca tuve, no pude divorciarme de mis creaciones... siempre vuelvo. Y juré que siempre iba a volver, y después estaba tan enojada que me juré nunca más hacerlo, y ahora acá estoy de nuevo, volviendo, volviendo como cuando nos queríamos. Estuve tan enojada tanto tiempo, me dolías en el alma. Tanto que mirá, terminé transformándome en vos. Aprendí tus actitudes, ahora lo veo. Y nos vamos a ver, y nada va a haber cambiado. Y lo voy a haber dejado por no saber quererlo como se lo merece. Por no saber quererlo como todavía te quiero a vos. Y me voy a quedar sin nada. Y esa fue, es y será siempre mi historia.
No me parece ni un poquito justo que él a mí me elija porque realmente me necesita, y yo a él lo elija solo porque quiero. O sea lo quiero como persona, siempre, pero lo elijo cuando me pinta por así decirlo, y me parece una forrada. Lo es. Y él debería estar con alguien que muera por compartir su tiempo. A mí me gusta cuando estamos juntos, pero no lo necesito constantemente. Necesito más mi espacio que estar con él. Y la paso genial con él, posta. Pero también la paso bien sola. ¿Me explico?

sábado, 17 de junio de 2017

A broken heart never stops being broken

I feel like I was the worst person in the whole world. I have a boyfriend who loves me and all I feel the only thing I want right now is to be swollowed by the fucking Earth. I wanna disappear for a while and being alone without anybody around asking questions. What are you looking at? So, you are saying that avoiding situations doesn't help when someone has to deal with her feelings? Well... I'll take note. 
I think I'm not just the worst but also the most stupid human being who has ever stepped on this planet, all that just for keep stirring issues I shouldn't care about anymore. But here I am at 1am o'clock of a Saturday morning after stocked him. There's been months since the last time I had had this kind of behavior. I even almost didn't think about him, he didn't affected me. I though I had over it for good and the next I know is that I'm watching a match of the World League and I just can't stop thinking about him. Although all this matter started earlier today in the morning when I saw he was the first viewer of my Instagram story; and then when his mom wrote me by WhatsApp. And this is what it is and it is a shit, Federico. 'Cause I can't stop thinking about you and you don't even remember about my existence. And it isn't fair, you know? You left for four months, went to Spain and I had to knew it by Facebook. We didn't talk again since what happened and I swear I'm terrified about accidentally see you somewhere 'cause I feel I wouldn't be able to deal with that situation. I can bearly deal with it when your name comes up in any conversation. I have my head on fire thinking about what we could have been together. It's in flames each fucking time I think if I took the best decision, the right one. Over and over again. And I just can't stop it. ¿Should I had give you a second chance? You said you thought we could had had one. At the time I was so fucking in pain that I just needed you to go away. But now your name chases me like a fucking ghost and it is not nice, 'cause let's face it, it's all in my head. I can't stop wondering how are you, how is your life going, how was living in Spain, if you liked it, why you never texted me again, why didn't you go after me, why didn't you fight for me, why didn't you defended yourself. Why didn't you do anything. I refuse to believe you never care. It can't be true. But why, darling, why did you let me go so easily?
I changed a lot in this last three years. I'm not that naif girl anymore. And I wonder if you'll have changed too. And I wonder if I want so or not. I keep asking myself if this new me could be with that old or new you. If you had learned something. But a fucking second later I realize after an incredibly exhausting search I already have someone. I have a boyfriend. And he is amaizing, he's nice and kind... he really cares about me. He loves me and I love him too. My parents don't know (or like) him enough yet, but soon or later they'll see him as I do and they'll understand. I know they just want me to be happy. But still I'm not confortable with that situation at home 'cause every time we decide meet for lunch, for example, it's only stressing for me. And I don't know why it affects me that much but it does and I can't avoid it. That's why I wanna desappear. He deserves to be loved the way he loves me, and right now I don't know what was what changed in this last two months but I feel I can't be able to do it. I want to. I desesperately want to, but I can't. 'Cause there's this stupid idea on my mind that I can't let go.
Shit. I shouldn't even be analyzing this. And it seems to has an easy way out, oh girl why you just text him? But it is not so easily, 'cause I already did that in the past and it neeeever turn into anything good. What, you say this time could be different? Don't treat yourself, it's never different.
Fuuuck. Life was so much easier when I had no one with who share my life. Nobody to hurt. I miss that feeling, that strangely bright sadness. No one to blame but yourself. Causes and effects that only affected... you. And the worst of it it's that after all this scene I'll do nothing. I'll just go on with my life trying to hide how I feel; I'll still keep knowing nothing about his life, about if he misses me; and all this will have no value. But at least I said it, right? I can't belive the way shit burns inside you after so long. And you cry again as if it was the first time.
A broken heart never stops being broken. And there's no going back. You try to accepted it, mask your pain, and keep pretendig everything it's just fine.
P.S.: I'm so sorry babe. I'm so sorry.

jueves, 31 de diciembre de 2015

If it's meant to be...

Qué alegría que siento por Sofi. Y por Agus. Dos corazones que se vienen buscando desde hace 4 años y que al fin acabaron por coincidir. Un amor que empezó siendo no correspondido y así y todo, nunca dejó de crecer. Una palabra no dicha, un suspiro guardado y puf! La historia toma un nuevo rumbo. Pero después una nueva decisión, solo eso bastaba para encontrarse. Suena sencillo pero no fue nada fácil. Mucho amor en juego. Demasiado y por todas partes. ¿Cuál es el precio de la felicidad? La de Sofi tuvo consecuencias... Un corazón se rompe con demasiada facilidad. Pobre Salas. Pensar que lo que empezó con un “estoy confundida" terminó tan pronto con un “vos no me querés, yo no te quiero". Pff, ojalá funcionase así, ¿no? El primer amor es el que más duele. Pero con el tiempo las fichas se acomodan de nuevo y lo que antes dolía tanto de a poquito va desapareciendo, y se olvida. Y se perdona, porque uno empieza a entender. Uno aprende. Y acepta que tal vez la culpa no fue de nadie. O fue de los dos. Nunca se sabe. La gota que rebalsa el vaso. Un cúmulo de cosas que de un día para otro escapan de nuestro control y hacen un caos. Con el tiempo uno mira para atrás y en lugar de llorar, empieza a sonreír. Por todo lo vivido, lo lindos momentos, las experiencias juntos. Esas cosas no te las saca nadie. Una memoria compartida, especial y única, entre los dos y por siempre. Mayormente diría que se trata de aceptar lo que fue y ya no es. Que no compartas mi presente no te arranca de mi pasado. Fuimos algo hermoso, pero nuestro tiempo pasó y ahora cada uno sigue su camino. Pasó, y lo disfrutamos. No te guardo rencor y te deseo lo mejor. Te quiero, y te deseo toda la felicidad que puedas tener. Ojalá encuentres quien te saque las mismas sonrisas que te sacaba yo. Porque sos tan lind@ cuando sonreís...
En fin, paciencia que todo llega. Ya será momento de brillar de nuevo. Lo que sí, la próxima vez que me pregunten por qué no estoy con nadie, en lugar de contestar “porque no hay nadie potable", voy a decirles: porque yo me enamoro. Yo me enamoro y muchos se asustan. No los culpo, el amor a veces da miedo. Convertirse en algo tan importante para otra persona... Nadie debería cargar con ese peso, pero bueno, es lo que sucede. Yo me enamoro y entonces la otra persona decide misteriosamente que tal vez no teníamos tanto en común. O que le gusta otra. O que no quiere estar en una relación. En fin, se alejan. Pero no pienso cambiar, soy y voy a seguir así, hasta que cuando yo me enamore... El otro no huya. Y ahí voy a saber que vale la pena. Pensar que el amor de mi vida puede estar en cualquier parte, tal vez ya lo conozco y no me di cuenta, tal vez no vaya a conocerlo dentro de muchos años... Pero, ¿qué importa? La espera vale la pena. Mientras tanto vivo, disfruto, regalo sonrisas y me halagan miradas. Encuentro compañeros, amigos, me mandan a la friendzone y me río cuando se repiten las historias.
Soy feliz.

jueves, 2 de julio de 2015

¿Para qué?

El lenguaje genera acción. Todo lo que decimos tiene una consecuencia. Por eso tenemos que ser muy cuidadosos y responsables, tenemos que aprender a pensar antes de hablar. ¿Para qué? Esa es la pregunta clave. Digo tal cosa, pero ¿para qué la digo? ¿Qué pretendo? ¿Voy a generar algo bueno y positivo? ¿O lo digo “por decir"?
“Te salió rica la comida", “Dale, quedate un rato más", “Por tu culpa estamos llegando tarde"...
“Estuve pensando mucho en vos." No tiene sentido que lo diga. Tres días pensando en decírtelo y PARA QUÉ, si no te interesa. Si te interesara te acercarías, me buscarías, intentarías, no sé, algo. Además, ¿qué gano diciéndotelo? ¿Qué pretendo que hagas al respecto? Okay, lo sabes. ¿Y ahora? Me llevó 7 meses perdonarte. Perdonarte de verdad. No te haces una idea de lo que me costó, el esfuerzo, el dolor, el enojo y la bronca, la angustia y la desilusión. No sabes cuánto amor me costó eso. Porque si hay algo que aprendí es que no hay otra forma de perdonar que con amor, eso me quedó tan claro. Pero todavía no te dejo ir, no puedo, no me sale... No quiero. Me niego a que eso sea todo, a terminar así. Pero tal vez sea cierto que es una situación irremontable... Te extraño un montón pero puede que todavía no sea el momento. Puede que nunca lo sea, imposible saberlo.
Pero ahora al menos me siento mejor conmigo misma porque ya no duele tanto, porque una parte de mi te entiende, y la que no te entiende te ama, y lo acepta.
Ya me hice amiga de esa idea: a pesar de todo te amo, y es probable que ese amor esté siempre ahí, ya es tuyo. Sos una parte de mí, no soy Cami sin Fede. Pero ni siquiera el amor es «garantía» de que dos personas no se hieran una a la otra, solo lo transforma en una «posibilidad». Y hay tantos tipos de amor...

miércoles, 24 de junio de 2015

No dejes que se marche lo que de verdad te interesa. El mundo está lleno de gente esperando que regresen quienes dejaron ir y de personas que no se atreven a regresar, aún queriéndolo.

lunes, 22 de junio de 2015

El error más común es suponer en vez de preguntar

¿Y qué cuando la cura es la enfermedad? ¿Qué se hace cuando la persona que debería cuidarnos es en realidad la que nos está haciendo daño? ¿Cómo combatimos esa angustia, esa sensación de que algo nos falta, de que adentro nuestro tenemos un vacío que no podemos llenar simplemente porque, aunque sepamos qué es lo que lo causa, somos impotentes para remediarlo? Porque a veces la solución no está en nuestras manos, a veces sabemos lo que puede decir la otra persona para curarnos, pero depende del otro. ¿Qué hacemos con todo eso que queremos decir y no decimos, por temor a que termine siendo peor? ¿Es que acaso puede doler más? ¿Hasta qué punto puede romperse un corazón? ¿En qué momento deja uno de sentir? ¿Cuándo se cura? ¿Cómo? Lo negamos, pero en el fondo somos plenamente conscientes de que estamos esperando algo que sabemos que no va a pasar. ¿Por qué cuesta tanto reconocer un error, admitir una equivocación, pedir perdón, pedir una segunda oportunidad? ¿Por qué es tan difícil dejar el orgullo de lado al menos por una vez? ¿Por qué a algunos les cuesta tanto madurar y luchar por lo que en verdad quieren? ¿Por qué las personas ofrecen amor, y después te lo arrancan de las manos ellas mismas, como si no fuese gran cosa? Como si una no tuviese sentimientos. Como si verdaderamente no les importaras. Eso no hiere el ego, lastima el corazón. ¿Por qué lleva tanto esfuerzo ponerse en el lugar del otro? Accionaste, sufrí, y nunca te paraste por un segundo a pensar qué era lo que estaba sintiendo yo. Cómo me dolía. Cómo estaba sufriendo. Cómo te necesitaba, y cómo me hacías mal. Gritaba por un abrazo, y suplicaba para que te alejaras. Contradicción pura, pero real. Y ya pasaron 7 meses y yo no sé si me pensás, si no te importo, si cada tanto cruzo fugazmente por tu mente, si ves cosas que te recuerdan a mí...

domingo, 21 de junio de 2015

Pero te quise, y te quiero, aunque estemos destinados a no ser

Todavía me duele, todavía me dolés. Verte, tenerte cerca... Me hace mal. Me hace mal no entender, que no me expliques. Realmente todavía no lo entiendo, ¿cómo pudiste? A mí, que te amaba, que lo daba todo y más por vos. Me rompiste el corazón de la peor manera, me partiste el alma. Y sin duda algo mío se fue con vos, porque yo antes no era así. Antes era más ingenua. Antes creía en las palabras y confiaba en las personas. Ahora sé que cualquiera te puede lastimar, hasta quien menos lo esperas. Y lo peor es que te hubiese perdonado. Todavía pienso que lo haría. Ja. Como si algún día fueses capaz de volver, de dejar todo tu orgullo de lado, de crecer un poquito y hacer algo con tu vida. Pero no te preocupes que ya sé que no va a pasar. Lo que yo me pregunto es qué carajo era lo que sentías por mí que te olvidaste tan rápido. Porque pasaron siete meses y yo todavía te lloro. Sí, lo sé, una idiota la verdad. Con lo poco que te importé todavía me hago mala sangre. Pero es que estoy tan enojada... Quiero que lo sepas, que seas consciente, no para arreglar las cosas conmigo sino al menos para que te sirva a vos y que no te pase de nuevo. Para que no cometas semejante estupidez otra vez. Y la verdad te digo, es una mezcla muy rara de sentimientos la que tengo adentro. Dolor, bronca, angustia, enojo, impotencia, nostalgia. Lo que más desearía es que te des cuenta y que sea como en las pelis, que vuelvas arrepentido al borde de la desesperación pidiéndome que te perdone y que no podes vivir sin mí. Yo no aprendo más. Y no lo digo porque quiera verte humillado ni mucho menos, sino porque me muero de ganas de perdonarte. Pero qué clase de idiota sería yo si le vuelvo a abrir mi corazón a alguien que me lastimó tanto así sin más? Y sí, una GRAN idiota. Por eso necesito pruebas. Acciones. Hechos. Basta de palabras. Las palabras ya me las dijiste y no cumpliste. Me niego a verte enamorado de otra. No puedo siquiera imaginarlo. Te llevo tan adentro. ¿Es que en serio no te das cuenta? ¿De verdad no lo ves? Y el enojo ante todo es conmigo misma, por pensar que todavía te quiero. Por pensar en perdonarte. Por ansiar darte otra chance. Como me dijo Franco alguna vez, tal vez te des cuenta y cambies. El tema es cómo hago yo mientras tanto. Porque realmente ya no sé qué hacer. Tengo demasiado para decirte y vos tenés tan pocas ganas de escuchar. Vos ni te acordás que existo. Y eso es lo que más te envidio.

jueves, 18 de junio de 2015

Cuando no sabes a dónde vas, cualquier camino puede servir.

Cuando no sabes qué elegir, porque simplemente no sabes qué es lo que querés para tu vida, para tu futuro... cuando volvés una y otra vez a repetir la misma historia, a sentirte igual, a pensar siempre en la misma persona... hay momentos en los que te preguntas: ¿tenés ganas de volver a pasar por lo mismo? ¿Estás dispuesta? Pero... ¿qué es “lo mismo"? Las garantías no existen. Si una persona te lastimó una vez, existen exactamente las mismas posibilidades de que vuelva a hacerlo como de que no lo haga. Realmente no hay una forma de saberlo de antemano, por mucho que lo deseemos es inevitable exponerse. Hay que decidir, vivirlo, y arriesgarse. No queda otra. Es eso, o la duda eterna del “¿qué hubiese pasado si...?" Claramente es mucho más fácil vivir con el “arrepentimiento" que surge por haber hecho algo, que por no haberlo hecho. Tampoco hay que cegarse, a veces las posibilidades no están equilibradas y son más las chances de salir mal parado. Entonces viene la pregunta: ¿tenés ganas de volver a pasar por lo mismo? Y la respuesta es otra pregunta: ¿Y por qué no? ¿Acaso es inevitable acabar con el mismo desenlace? ¿No existe la posibilidad de que esta vez sí funcione? ¿Por qué no me daría, por qué no te daría a vos la posibilidad de intentar y que sea diferente? Tal vez esta vez... Pero es en este punto cuando entran en juego las ganas y los intereses personales de cada uno. Acá es donde verdaderamente toman cartas la sinceridad y los sentimientos. No podemos meternos dentro del otro, saber qué siente, qué pretende, por qué nos quiere. No sin preguntarle. Y para eso hay que confiar, aunque cueste.
Aunque nos hayan lastimado antes, vale la pena arriesgar. Vale la pena sentir. Aunque hayamos dejado, aunque nos hayan dejado.
Cuando alguien elige irse de nuestras vidas, hay que aceptar que ese huequito que deja en nuestro corazón no se va a llenar con otra cosa. Porque era SU huequito, y solo esa persona encajaba en ese espacio. Pero también hay que abrirse y dejar que entren personas nuevas, aunque probablemente nunca logren llenar ese vacío con el tiempo puede que vayan creando sus propios huequitos.
Pensemos al corazón como si fuera un rompecabezas: cuando alguien se va, una de las piezas se pierde inevitablemente. Y por más que intentamos y pongamos todo nuestro empeño en encontrar otra pieza igual, sería un esfuerzo sin sentido. Porque esa pieza que ya no está era única. Tenemos que aprender a vivir con la pérdida, aceptarla como tal y seguir adelante. Probablemente suene trillado, pero cuando nos lastiman hay algo dentro nuestro que se rompe. Cambiamos. Algunos nos volvemos más cínicos y simplemente dejamos de esperar cosas de la gente. Porque si existe algo peor que te rompan el corazón, es que te lo rompa aquella persona que jamás creíste capaz de dañarte de tal modo. Es un puñal por la espalda porque no hay chances de que lo veas venir. Y cuando llega no lo crees. Adentro tuyo se arma una lucha interna fuertísima entre ideas y hechos reales. El corazón se niega a aceptar lo que la cabeza ya sabe. Y claro, no es tonto. Sabe lo que le espera. Sabe que en el instante mismo en el que sucumba ante la razón va a verse inundado por una ola de angustia, tristeza y decepción casi intolerables. Pero no hay que desanimarse, no hay que olvidarse que siempre que creímos que no íbamos a poder, pudimos. Cuando sentimos que no íbamos a salir, salimos. Con mucho esfuerzo, sí. Con toda la pena y el corazón destrozado, pero seguimos adelante. Porque no todo está perdido, porque no todo puede ser tan malo. Porque ya estuvimos mal, y después estuvimos mejor. Porque no estamos solos y siempre hay alguien en quien apoyarse. Porque los pequeños detalles son los que alegran un día. Porque todos somos más lindos cuando sonreímos. Porque la vida no nos debe nada, tenemos lo que podemos y por el resto hay que luchar. Enamorarse nunca es fácil, porque estar con alguien debería ser lo suficientemente importante como para que cueste al menos un poquito. Porque somos humanos y nos podemos equivocar. Porque a veces hay quienes sí se merecen una segunda oportunidad. Porque a fin de cuentas lo único que queremos al final del día es algo simple: ser felices. Queremos tener a alguien con quien compartir las buenas noticias. Pero para eso primero tenemos que aprender a vivir por nuestra cuenta. Entender que ya estamos completos y que no necesitamos a nadie; que queremos a alguien, que no es lo mismo; que la única forma de compartir la vida con otra persona es aprendiendo a estar solos, para que al momento de elegir una relación tengamos bien en claro que no es por necesidad. No es por desesperación. Es amor, deseo, son ganas. Son pilas y pilas de ilusiones y proyectos que nos harían más felices viviéndolos de dos.