"I'm not in the business of denying myself the simple pleasure of saying true things."
Te equivocas una vez, crees que aprendiste, crees que nunca vas a cometer ese mismo error y es lo primero que haces, cometer ese mismo error, tropezar una y otra vez con la misma piedra. Pero por algo cometemos ese mismo error.
Cuando querés que alguien te mire no importa ninguna otra mirada, vos querés esa mirada y ninguna más... pero la mejor mirada no es la que se nos niega, sino esa mirada que no vemos, la que ignoramos distraídamente.
lunes, 9 de agosto de 2021
Getting what you want is freaking scary
viernes, 6 de agosto de 2021
Does it get easier?
Es jueves, principios de junio. Hacía meses que no te veía, y hoy finalmente fuimos a Le Blé con Micaela. Ahora acabamos de llegar a casa, y en mi cabeza solo resuena una frase: Estoy mega ultra enamorada de vos, Agus. Me siento rara, overwhelmed, y decido descargarme en una nota del celu.
Estoy mega ultra enamorada de vos, Agus. Y escribo esto entre risas pues siento que no hay anda que vaya a cambiar eso jaja. Me río porque no puedo creer que después de 9 años N-U-E-V-E, siga sintiendo exactamente lo mismo! Y que siga siendo un sentimiento igual de bello y feliz. No sé cuánto más pueda llegar a durar, ni de qué depende, pero si me preguntás a mí... Te diría que toda la vida 😂. Ojo, tal vez no sea amor. No amor romántico, al menos. Tal vez solo sea amistad. A really strong one. No sé qué es, pero sos mi persona favorita. Con vos no pasa el tiempo, y nunca es suficiente. Me haces sentir demasiado bien. Conmigo, con el mundo, con todo! Como si ya no necesitara más nada. Por eso te quiero, por eso te voy a extrañar. Por la confianza y la empatía. Porque yo te miro y lo único que deseo es que te quieran y te cuiden como te merecés. Yo te miro y no necesito que me quieras, me alcanza con ser una minúscula parte de tu vida una vez cada tanto. Yo te miro y lo único que quiero SE VIENE FRASE CLICHÉ es que me dejes quererte, así, sin más, quererte por el simple hecho de quererte. Por la razón más egoísta, porque me hace bien a mí. Así puesto suena hasta un poco tonto pero de verdad que es una sensación que a veces me desborda, y esta es la única forma que encuentro de canalizarla 🤷♀️.
Dejate querer que yo no pido nada a cambio. De hecho, casi que estoy convencida de que incluso aunque tuviese la oportunidad de estar en una relación let's say con fines románticos (?) with you, no me animaría. No me animaría por el miedo TERRIBLE que me da pensar que puede no funcionar y afectar permanentemente la relación que tenemos ahora. A eso me refiero cuando digo que no la cambio por nada. Incluso aunque existiera la posibilidad de que saliese bien... No es suficiente motivo para correr semejante riesgo.
Sabés que si fuese solamente algo físico... estaría más tranquila y menos melodramática 😂. Pero esto... Esto no lo sé manejar.
***
Es miércoles, principios de agosto. En menos de una semana me voy a Alemania, one-way ticket. Arreglamos para vernos, fui a tu casa. Me hubiese alcanzado con un café, aunque vos no lo creas. Pero no te voy a mentir, me gustó la posibilidad de tener cierta privacidad. No para que pase algo en particular, sino porque siempre me agradó la idea de vos y yo solos en una habitación. Porque siempre sentí que así, yo soy más yo y vos sos más vos. Anoche decidí escribirte una carta pues #OldSchool, y además, porque me reconforta la idea de dejarte algo. Aunque sea un simple papel. Te escribí lo mucho que te quiero y todo lo que te voy a extrañar. Intenté expresar en palabras y lo más ligero que pude, cómo me siento cuando estás cerca. Y no hablo de distancias eh, pues se puede estar muy cerca de alguien a 12000 km. Y también muy solo, en una misma habitación. Pero volviendo a la carta, te dije que sos mi persona favorita. Con quien siempre quiero compartir las buenas noticias. Y también lo feo. Lo importante, y las boludeces. Siempre estás ahí. Frases quemadas si las hay... pero es así, no hay otra forma de decirlo. Siempre estás ahí.
¿Sabés con qué me quedo de esas 2 horas? Con vos hablando tirado en la cama, y yo sentada arriba tuyo. Fully dressed. Hablando de comida y de las peleas de los vecinos. Me quedo con esos ojazos que cuando los tengo enfrente, no me dejan ver otra cosa. Y esa sonrisa traviesa que aparece cada vez que me decís algo y me pongo colorada. Los hoyitos. Esos hoyitos me derriten, García. El buzo verde, y lo bien que te queda ese color. Un tupper gigante con mousse de frambuesa, y yo pos claro que cuchara en mano. Los besos más ricos de mi vida. No sé qué es lo que tienen, pero son perfectos. Suavecitos, dulces. Me llenan de ternura. A veces me pregunto si será porque simplemente besas bien, o si tal vez nuestras bocas encajan de una manera especial (?). Me quedo con el abrazo. El abrazo antes de irme, que quería que durara hasta el siglo que viene, pero que si duraba un segundo más... Me costó un montón irme. Y una vez que nos despedimos, lo hice lo más rápido que pude porque si me detenía a pensarlo... No sé qué hubiera pasado. Tal vez te hubiese dicho todo esto. Tal vez hubiese querido decírtelo, pero no me hubiesen salido las palabras.
Llegué a casa y me agarró una angustia terrible. Casi la misma que sentí después de la despedida en Puerto Madero con las chicas. Ese bajón que te agarra después de haber pasado un momento hermoso, y de repente volver a la realidad.
***
Hoy, si me preguntás, creo que vos y yo funcionaríamos a la perfección. ¿Me arriesgaría? No lo sé, probablemente no. Pero siento que tendríamos mucho potencial. Me intriga mucho saber qué pensarás vos 🤔...
Miro para atrás, hago memoria. Nos conocimos en 2012 cuando entraste al colegio. Hoy con casi 25 años te puedo afirmar que a los 15 me enamoraba de cualquiera. Pero pasó el tiempo. Terminamos la secundaria. Saliste con Sofi, que es como mi hermana, y de verdad que me encantaba verlos felices. En ese momento yo estaba convencida que todo eso que sentía por vos había quedado en la adolescencia; que la vida iba a pasar e iba a quedar como una anécdota. Hasta esa vez que fuimos todos a lo de Sofi a ayudarle con una entrega. Te tengo grabado en mi memoria sentado en la mesa haciendo bolitas de fieltro, yo sentada en otra silla cosiendo algo, levantar la mirada, hacer contacto visual... Y que me caiga la ficha. Ignorar esa fracción de segundo reveladora, y al rato verte dándole un beso a Sofi. Lo que sentí en ese momento... Creo que la palabra vendría a ser algo así como amargura. Sentimientos encontrados entre la felicidad y la envidia. Pero bueno, usé su felicidad como excusa y me aferré al famoso ya se te va a pasar, Camila. Cuando cortaron, ella estaba tan pero tan mal... Me dio miedo distanciarme de vos por eso. Pero a la vez Mile seguía siendo amiga de Sebastián... así que había esperanza. Estuvimos un tiempo sin hablar demasiado, no recuerdo cuánto fue. Pero en las pocas conversaciones que teníamos cada tanto, era como si el tiempo no hubiese pasado. Con vos nunca pasa el tiempo. Solíamos hablar para las Fiestas, y siempre me decías cosas lindas. En 2018 a veces te cruzaba en el tren cuando iba al Hyatt. En 2019 nos empezamos a cruzar incluso más seguido. Si supieras la cantidad de veces que arrastré a mi hermana de Milhouse para llegar al mismo tren que tomabas vos... Los trotes que me pegué hasta Retiro, para cruzarte "de casualidad". ¿Que si dejé pasar trenes? Mejor ni respondo. Y vino la pandemia nefasta. No hablábamos muy seguido creo, aunque recuerdo algunas conversaciones divertidas. Y sí... el encierro nos afectó a todos jaja. Pero el punto de inflexión fue en agosto, para estas fechas de hecho. Cuando pasó lo de Gabo... yo no tenía consuelo. Algo horrible en un contexto todavía peor, con una salud mental bastante deteriorada... Nahh, pero un combo precioso! Y me acuerdo que te escribí. Quería sentirme un poquito menos triste, y te escribí. Primero ni te iba a comentar que me sentía para la mierda, que venía así desde hacía un tiempo y que no sentía que fuese a mejorar nunca. Pero por alguna razón te terminé contando, y como siempre, me sacaste una sonrisa. Fueron pasando las semanas y empecé a darme cuenta de que cada vez que interactuaba con vos, me cambiaba el humor. No te voy a decir que me preocupé, pero era algo... sospechoso (?). Honestamente, no quise darle muchas vueltas y me limité a disfrutarlo. Cuando me decías algo lindo, intentaba no estar 3 días analizando el por qué. Algunas veces funcionaba... otras veces no. Hasta que me volví adicta a vos. Y surgió lo de Alemania, y un día me encontré tomando decisiones life-changing scale. Jamás dudé en irme, ni por un segundo. Y entonces me cayó la ficha de que ya no te iba a ver. ¿Acaso nos veíamos seguido? Pues no. Pero ya no te iba a poder ver. Qué impacto psicológico tiene la noción de posibilidad, ¿no? Y básicamente es por eso que terminé escribiendo todo esto 🙃. Porque quería dejar asentado lo bien que me haces sentir, lo linda persona que sos. Porque quiero que nunca te conformes con menos de lo que podés tener.
Ahh! A todo esto... Candela! Me olvidaba de Candela. Sé que no está bueno opinar sobre las relaciones ajenas, menos aún con mis antecedentes. Pero aquí va mi humilde descargo al respecto: siento que no la querés. No como deberías, al menos. Una vez me dijiste que tanto ella como vos sabían y tenían en claro que no eran the one. Envidio profundamente que puedan mantener una relación así. El día que yo descubrí que estaba en un lugar sin futuro, salí corriendo. Ustedes están juntos hace 3 años! Pienso que tal vez en algún momento, sí era lo que buscabas. Pero que con el tiempo tus necesidades cambiaron y ahora te da igual; no te suma pero tampoco te resta. No te hace feliz, pero tampoco infeliz. Mientras no te rompa los cocos... Seguimo'. No te juzgo. De hecho me gusta pensar que estoy altamente equivocada y que lo que yo veo es el 10% de la realidad. No lo sé. Lo único que espero es que eventualmente encuentres a alguien que te haga feliz. Que cuando estés en un lugar que no te guste, salgas de ahí. Que no te dé fiaca romper el molde. Salir de la zona de confort. Que por una vez pienses en vos primero, antes que en los demás.
Sos lo más lindo que le puede pasar a cualquiera, Agustín. Que nunca te hagan sentir menos que eso.