“[...]
Y en algún punto me di cuenta... no me gustas porque eras como ella, me gustas
porque me gustas tú. Cada vez que comienzo a ser feliz, me detengo a mi mismo.
Se sentía mal ser feliz, se sentía mal dejarla ir, olvidarla. Así sea por un
minuto. Sentía que la estaba traicionando. Todo lo que podía hacer era
lastimarte y yo no soy así. No soy así. Y algún día, espero poder demostrarlo. Tenía
que hacer algo. Para poder tener una oportunidad en el futuro, tenía que romper
con el pasado. Y para eso necesitaba tiempo. Espero en un año estar en ese
parque. Y que esté sentado contigo, mientras lees esto. Pero si no lo estoy, no es
porque no te ame. Porque te amo. Y no es porque no te extrañe. Porque ya te
extraño. Solo significa que no mejoré. Y que nuestra historia no acabo aún. [...]”