Tus labios deberían estar
besándome ahora...
Te equivocas una vez, crees que aprendiste, crees que nunca vas a cometer ese mismo error y es lo primero que haces, cometer ese mismo error, tropezar una y otra vez con la misma piedra. Pero por algo cometemos ese mismo error.
Cuando querés que alguien te mire no importa ninguna otra mirada, vos querés esa mirada y ninguna más... pero la mejor mirada no es la que se nos niega, sino esa mirada que no vemos, la que ignoramos distraídamente.
domingo, 24 de febrero de 2013
sábado, 23 de febrero de 2013
Titanic
Titanic. Todos sabemos que Jack muere al
final de la película. Yo lo sabía incluso antes de verla por primera vez, y de
todos modos dediqué mi tiempo a conocer la historia completa, aunque supiera que no tendría un final feliz. Eso seguramente le habría sacado
las ganas de verla a más de uno. Me preguntaba... ¿qué pasaría
si supiéramos el final de nuestras historias, de nuestras vidas? Si termina
bien, con gusto las
disfrutaríamos, pero si nos enteráramos que no es lo que esperamos... ¿qué haríamos? ¿Y si nuestro destino es
ser Jack?
Supongo que a
fin de cuentas todos son finales felices. Nosotros somos quienes elegimos esos finales, con cada
decisión que tomamos, aunque no todas estén en nuestro poder. La muerte de un
ser querido, por ejemplo,
es algo con lo que debemos lidiar, aceptarlo y seguir adelante. Pero cuando sí
nos toca elegir, el triunfo o el fracaso van a depender exclusivamente de nosotros, van a estar totalmente sobre nuestros
hombros. Ahí está el asunto. Dudamos, nos da miedo arriesgarnos, estudiamos
minuciosamente cada detalle, observando qué está en juego, lo que podemos ganar, y lo que podemos perder. Dicen que cuanto mayor es el
riesgo, más altas son las probabilidades de triunfar... aunque de todos modos
siempre algo puede salir mal...
¿Pero y por
qué no? Esa es la pregunta que escucho en mi cabeza antes de tomar cualquier decisión. Las
cosas pasan por algo, de lo malo también se aprende. Marquemos nuestro camino y
sigamos nuestros instintos, porque jamás fallan. A veces creemos que nos equivocamos, pero en realidad hicimos lo correcto, porque esa "mala decisión" que
tomamos en el pasado, trajo consecuencias. Y nuestro presente forma parte de ellas.
Siempre tengo presente: "Vale más fracasar por intentar un triunfo, que dejar de triunfar por temor a un fracaso".
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