Me
hace sentir maripositas en la panza. Siempre viví pendiente de encontrar al
príncipe azul. Con el tiempo me fui dando cuenta de que si no era imposible,
al menos era una tarea bastante complicada. Y así pasaron un par de sapos, que por momentos parecían ser príncipes pero que a la
larga volvían a transformarse.
Esa desesperación muchas veces hizo
que yo misma terminara inventándome mis propias ilusiones, sin darme cuenta de
que no eran más que falsas realidades.
Dejé de esperar cosas de la vida,
dejé de pretender que una mañana me sorprendiera. Simplemente me
dejó de importar.
Me cansé, y pensé
“ya fue, total…”, y entonces, cuando dejé de buscar, encontré. Dejé de pedir, y la
vida me dio.
Empezamos a hablar por whatsapp, con una actitud totalmente desinteresada por
mi parte, simplemente para pasar el rato. Y ahí fue cuando entendí que ESTÁ TODO PREVISTO. Jamás creí que ese
chico iba a tener
tantas cosas en común conmigo. No
por nada en especial, sino porque simplemente no me lo imaginaba. Ahora siento
la necesidad constante de estar hablandole todo el tiempo que sea posible. No
tengo ganas ni de irme a dormir, porque la paso mejor charlando un rato con él,
aunque sea de boludeces. A ver, no lo puedo explicar, es como algo que me sale de adentro. Unas ganas
terribles de tenerlo al lado. Algo que no me pasa con nadie. Va muchísimo más
allá de todo, es una conexión diferente. Lo único que me importa e interesa, es
hablar. Pasar un rato con él. Porque me
gusta la forma en la que me hace sentir. Y
hace un ratito me di cuenta de que lo acababa de ver, pero seguía teniendo
ganas de tenerlo al lado. Como si pasar toda la tarde juntos no hubiese sido suficiente.
Y por un segundo, me agarró una cosita en la panza, una especie de angustia
mezclada con impotencia. Unas ganas de abrazarlo y no soltarlo
al menos por un bueeeeeen rato. Y a esta altura del partido, ya me conozco. Sé que soy super
enamoradiza, y que engancharme con las personas no es algo que me cueste mucho
que digamos… Pero desde que volví del retiro me siento distinta, con los pies más en la tierra. En cierto punto, hasta más
segura
de mí misma diría… Siempre fui muy insegura. Pero MUY eh. Siempre me planteaba lo
que estaba buscando y en mi cabeza terminaba adaptando a la otra persona a esos
requisitos. Gonza no me ayudó a olvidarme de Agus. Tomi me ayudó, pero tampoco
era lo que buscaba. Había algo que estaba faltando, no se sentía
correcto, podía ser mejor para los dos,
aunque sea estando separados. Y Agus, como es de imaginarse, resultó no ser
ningún príncipe. Nada más ni nada menos que un ser humano más. Mi vida entera estuvo girando a su
alrededor los últimos 2 años. Dejar eso, dejarlo
a él salir de mi cabeza, fue como olvidar una parte de mí misma.
Pero hoy puedo decir con mucha seguridad que es algo que quedó atrás. Recién HOY puedo afirmar que es
un asunto más que superado. Ya no
lo extraño. Ni nos hablamos Y NO LO EXTRAÑO. Tal vez sea porque en el fondo ya
no siento que deba preocuparme por
cómo está, por cómo se siente o qué le pasa, dado que ahora tiene a alguien
a su lado que lo cuida. Lo sigo queriendo, porque para mí es una persona super
importante, es un amigo, es alguien que me demostró y me enseñó muchas cosas
sobre mí misma y sobre la vida. Pero es una etapa que ya pasó. Por otro lado, a
veces pienso en Tomás y me da un poco de pena cómo se dio todo. Pero qué se yo,
tal vez necesitaba pasar por eso y aprender algo útil para el futuro.
Tengo
un poquito de miedo, porque en 2 días este chico me está haciendo sentir demasiado bien. A esta altura, ya
aprendí a entenderme y a diferenciar mis sentimientos. Siempre fui muy amiga
del tiempo. Las cosas a las apuradas a mí no me van. Para mí antes no
podías querer a una persona tan rápido. Y después Sofi se
enganchó con Salas. Y en 2 meses, un completo extraño se transformó en el amor
de su vida, y actualmente ya cumplen más de 1 año de feliz noviazgo. Siempre
dije que Salas era edición limitada… Pero limitado
no quiere decir único. Veamos… voy a ser lo más precisa posible. Este
chico me mueve el piso. No me lo imaginé, no lo esperaba, pero adoro la
forma en la que me hace sentir, cómo me trata. Es tan bueno, dulce, tierno, humilde, atento,
considerado, respetuoso, sensible… como de costumbre, le encuentro muchas cosas
de Agustín también… pero seamos sinceros, a quién no le encuentro algún gesto
de ese chico? Por primera
vez no me importa lo que pase de acá en adelante, lo único que quiero es que sigamos
hablando, porque me hace bien. Es de esas personas que estaría
encantada de tener en mi vida siempre, de la forma que sea; de esas personas a
las que la idea de poder lastimarlas simplemente te horroriza, por el solo hecho de que sería sumamente
injusto… no se lo merece. Ay no sé, lo único que le pido a Dios es no arruinar
nada…
Leyendo
las últimas entradas acabo de observar cómo cambió mi vida en las últimas 2
semanas… Muy loco todo no?