GUÍA DE EXTRAÑITIS: para cuando estés en Alemania y te preguntes ¿QUÉ CARAJO ESTOY HACIENDO ACÁ? Bueno, ese es el momento para que tengas presente lo siguiente ⇨
Vas a sentir que extrañás. Tu cabeza va a pensar en esa palabra. Pero primero y principal, ¿qué es extrañar? La RAE lo define como "Sentir la novedad de algo, echando de menos lo que resulta habitual", y también como "Echar de menos a alguien o algo, sentir su falta". Básicamente podríamos decir que extrañar sería algo así como notar la falta de algo a lo que estamos acostumbrados, que fue sustituido por otra cosa. A fin de cuentas... es ver el vaso medio vacío. Entonces, ¿cómo lo combatimos? Pues viendo la mitad del vaso que sí está llena. Porque no importa lo que sea, siempre hay un lado positivo. Entonces...
…Cuando extrañes la cotidianeidad de siempre, porque te fuiste al otro lado del mundo a aprender un nuevo idioma, integrarte a otra cultura... Agradecé que vos sí tenés la posibilidad de hacerlo. Lo soñaste y lo estás cumpliendo. Hacelo por todos aquellos que, no importa el motivo, pero no tienen esa oportunidad. Los que quieren y no pueden. O los que no se animan.
…Cuando extrañes lo fácil que era tu vida en Argentina (léase inside the comfort zone), y sientas que no vas a poder, acordate de Federico. Ni siquiera necesito explayarme con esto, pues sobran las palabras. Si Federico pudo... ¿vos de verdad pensás que no vas a poder?
…Cuando después de un año te estés volviendo loca buscando trabajo en un hotel, viendo en qué ciudad vivir, intentando conseguir un Wohnung con Anmeldung, o pagando un huevo el ticket mensual del tren, acordate que en Argentina no salías de noche porque te daba miedo. Qué horrible sentirte inseguro en tu propio barrio, en tu casa. ¿Cuántas cosas dejaste de hacer por eso?
…Cuando extrañes tu casa, tu cama, tu baño... acordate de las veces que puteaste mientras te bañabas porque se había vaciado el tanque y no te salía agua. Acordate de lo mal que andaba el Wi-Fi. Del frío que hacía en invierno (pues #AntiEstufas). Acordate de lo desparejo que cocinaba el horno, y que los cuchillos no cortaban. Acordate también que hay una heladera que no funciona en el medio de la cocina y nadie hace nada.
…Cuando extrañes el dulce de leche, acordate que la criada de Rosas lo inventó de casualidad, que la señora puso a hervir leche con azúcar y se la olvidó en el fuego. Un accidente muy fácil de reproducir, a decir verdad... Y qué auténtico te quedaría.
…Cuando extrañes las facturas de Don Luis y los libritos de Moreno, acordate que estás en el país del PAN, cosa del bien si las hay. Acordate que estás rodeada de Brezeln 🥨, y que la vida sin carbs no es vida mi ziela.
…Cuando extrañes el mate, acordate que hace más de 1 año que no lo tomás en compañía, como se debe. Tranquila que tu matecito/mamadera personal puede ser reemplazada por una botellita de agua sin ningún problema 😂.
…Cuando extrañes a Rolito, agradecé que al menos tus padres tienen quien les haga compañía y los mantenga ocupados. Que no se quedan solos.
…Si en algún momento llegás a extrañar a tus padres, acordate que estuviste 9 meses encerrada con ellos, y que no hubo bajas de milagro. Tené en mente que estás empezando tu propio camino, que son tus elecciones y que no le debés explicaciones a nadie. Que la única persona a la que tenés que complacer, es a vos misma.
…Cuando extrañes a Sofi y Mile, las puerquisalidas... acordate que son casi 15 años de amistad. ¿Acaso hay algo que pueda contra eso?
…Cuando te sientas sola, acordate que sobreviviste a una pandemia mundial encerrada en tu casa sin salir absolutamente para nada durante al menos 5 meses, si no más. Sin ver a otros humanos más que a tus padres y Micaela. Que en todo el 2020 viste a tus amigas... ¿cuánto, 6 veces? A estas alturas ya tenés más que claro cómo ser tu propia compañía. Y cuando estés harta de vos misma... también sabés que la tecnología acerca.
…Cuando extrañes a Micaela (ponele 😂), acordate que cuando compartían el cuarto dejaba la silla del escritorio llena de ropa. Que cerraba mal la cortina. Que no ordenaba el placard. Que tampoco guardaba los zapatos. Que cuando la llamabas al celular no te atendía. Y que cuando cocinaba no lavaba nada. Ya se te pasó, ¿viste?
…Y cuando extrañes a García... qué te puedo decir. Agradecé que tuviste muchísimo más de lo que alguna vez podrías haber imaginado. Pero de verdad eh, pensalo y tomá consciencia sobre ese hecho porque no es algo menor. De hecho, lo seguís teniendo. También acordate que el Bon o Bon se muerde a la mitad. ¿¡Qué es eso de metérselo entero!? Que el helado es de crema de coco o nada. Que la crema per sé es una cosa del bien, y las mousses son vida. Que la responsabilidad emocional va muchísimo más allá de un sentimiento correspondido o no. Y que las cosas hay que decirlas, siempre y sin miedo. Quoting TFIOS,
"I'm not in the business of denying myself the simple pleasure of saying true things."
Acordate que extrañar no es malo, extrañar es sentir. Y sentir está bien. Lo que no tenés que permitir es que te invada la añoranza. Añorar es como extrañar, pero triste 🙁. Es recordar con pena la ausencia de algo querido. Y lo que está mal no es recordar, pues por definición es "pasar a tener en la mente algo del pasado"; lo que está mal es hacerlo con angustia y desconsuelo. Por eso agradecé, que te invada la gratitud. Obligate a ver lo lindo que te está dando la vida, y aprovechalo. Disfrutalo. Correspondele de alguna manera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario