Qué
alegría que siento por Sofi. Y por Agus. Dos corazones que se vienen buscando
desde hace 4 años y que al fin acabaron por coincidir.
Un amor que empezó siendo no correspondido y así y todo, nunca dejó de crecer. Una
palabra no dicha, un suspiro guardado y puf! La historia toma un nuevo rumbo.
Pero después una
nueva decisión, solo eso
bastaba para encontrarse. Suena sencillo pero no fue nada fácil. Mucho amor
en juego. Demasiado y por todas partes. ¿Cuál es el precio de la felicidad? La de Sofi tuvo consecuencias... Un
corazón se rompe con demasiada facilidad. Pobre Salas. Pensar que lo que empezó
con un “estoy confundida" terminó tan pronto con un “vos
no me querés, yo no te quiero". Pff, ojalá funcionase así, ¿no? El primer amor es el que más duele.
Pero con el tiempo las fichas se acomodan de nuevo y lo que antes dolía tanto
de a poquito va desapareciendo, y se
olvida. Y se perdona,
porque uno empieza a entender. Uno aprende. Y acepta que tal vez la culpa no fue de nadie. O fue de los dos. Nunca se sabe. La
gota que rebalsa el vaso. Un cúmulo de cosas que de un día para otro escapan de
nuestro control y hacen un caos. Con el tiempo uno mira para atrás y en lugar
de llorar, empieza a sonreír. Por todo lo vivido, lo lindos
momentos, las experiencias juntos. Esas cosas no te las saca nadie. Una memoria compartida, especial y
única, entre los dos y por siempre. Mayormente
diría que se trata de aceptar
lo que fue y ya no es. Que
no compartas mi presente no te arranca de mi pasado.
Fuimos algo hermoso, pero nuestro tiempo pasó y ahora
cada uno sigue su camino. Pasó, y lo disfrutamos. No te guardo rencor y te
deseo lo mejor. Te quiero, y te deseo toda la felicidad que puedas tener. Ojalá
encuentres quien te saque las mismas sonrisas que te sacaba yo. Porque sos tan lind@
cuando sonreís...
En fin, paciencia
que todo llega. Ya será momento de brillar de nuevo. Lo que sí, la próxima
vez que me pregunten por qué no estoy con nadie, en lugar de contestar “porque no hay nadie potable",
voy a decirles: porque yo me
enamoro. Yo me enamoro y muchos se asustan. No los culpo, el amor a veces
da miedo. Convertirse en algo tan importante para otra persona... Nadie debería
cargar con ese peso, pero bueno, es lo que sucede. Yo me enamoro y entonces la
otra persona decide misteriosamente que tal vez no teníamos tanto en común. O
que le gusta otra. O que no quiere estar en una relación. En fin, se
alejan. Pero no pienso cambiar, soy y voy a seguir así, hasta que cuando yo me
enamore... El otro no huya.
Y ahí voy a saber que vale la pena. Pensar que el amor de mi vida puede estar
en cualquier parte, tal vez ya lo conozco y no me di cuenta, tal vez no vaya a
conocerlo dentro de muchos años... Pero, ¿qué
importa? La espera vale la
pena. Mientras tanto vivo, disfruto, regalo sonrisas y me halagan miradas.
Encuentro compañeros, amigos, me mandan a la friendzone y me río cuando se repiten las
historias.
Soy feliz.
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