He’s not
perfect. You aren’t either, and the two of you will never be perfect. But if he can make you laugh at
least once, causes you to think twice,
and if he admits to being human and making
mistakes, hold onto him and give him
the most you can. He isn’t going to quote poetry, he’s not thinking about you every moment, but he will give you a part of him that he knows you could
break. Don’t hurt him, don’t change him,
and don’t expect more than he can give. Don’t
analyze. Smile when he makes
you happy, yell when he makes you mad, and miss him when he’s not there. Love hard when there is love to be had. Because perfect guys doesn’t exist, but there’s always one guy that is perfect for you.
Te equivocas una vez, crees que aprendiste, crees que nunca vas a cometer ese mismo error y es lo primero que haces, cometer ese mismo error, tropezar una y otra vez con la misma piedra. Pero por algo cometemos ese mismo error.
Cuando querés que alguien te mire no importa ninguna otra mirada, vos querés esa mirada y ninguna más... pero la mejor mirada no es la que se nos niega, sino esa mirada que no vemos, la que ignoramos distraídamente.
miércoles, 11 de septiembre de 2013
lunes, 9 de septiembre de 2013
Outside
Hoy
entendí que el punto no es aprender a dejar ir a la gente... Sino aprender a dejar ir al pedazo tuyo que se quedó con ellos. No es fácil, pero tampoco imposible.
Cuesta horrores desprenderse de algunas fantasías. Aunque siempre hayamos
sabido que no eran más que eso, meras falsas ilusiones, nos resistimos a olvidarlas. Tal vez
la clave no está en eliminarlas de nuestra cabeza, sino en guardarlas
como
recuerdos de lo que pudo haber sido.
Aunque
probablemente vos ya ni recuerdes cosas de las que yo nunca me voy a olvidar, me alegra muchísimo
verte feliz. Te quiero, y lo único que deseo para vos es FELICIDAD, aunque no sea yo quien te la pueda dar. Me
estoy dando cuenta de que no existe cosa más difícil que intentar ignorar
a
quien alguna vez no dejaba de mirar, pero bueno, como
poder… se debe de poder. Todavía me pregunto qué pasa por tu mente cuando
escuchás mi nombre, y siempre me voy a
quedar con la duda de si esas posibilidades que vislumbré alguna vez,
fueron reales o si tan solo me las imaginé. Mirá cómo son las cosas que todavía me acuerdo como
si hubiese sido ayer, ese sábado a la noche, verano, hablando por Skype con mi
hermana, cuando le dijiste que si no
hubiera aparecido Brenda, probablemente estarías con Sofi o conmigo. Inexplicable la impotencia
que
sentí, me quería morir. Tu sonrisa tiene la culpa. Pero las cosas pasan por
algo. Lo que está destinado para vos, tarde o temprano llegará a tu vida. En algún momento a todos nos toca conocer a nuestro gran amor. Ese no era mi momento. Tal vez
te quería demasiado como para tener una relación de igual a igual.
En ese sentido pienso que ella es perfecta para vos, te quiere lo suficiente
como
para no lastimarte, y a la vez, lo necesario para no salir lastimada.
Convengamos algo, a
mi me podrías decir la cosa más horrible, y yo seguiría sonriéndote
como si no hubiese pasado nada, es una realidad (? jajaja. Bajísimo, lo sé. Y me
siento una tonta diciendo
esto, pero creo que nunca sentí tantas cosas por alguien, jamás
quise tanto a una persona. “No se ama dos veces con
el mismo amor”, y
ahora tengo miedo de no volver a sentirme así con nadie. Te veía como un príncipe
de cuentos y una vez más, me demostraste no ser más que un humano común y corriente, con
las mismas necesidades que todos. Solo
pido que no te alejes demasiado porque me gusta tenerte cerca. Cuando no estás, mi
corazón te extraña. Está
todo bien, no me canso de decirte lo contenta que pongo por vos, porque te lo
mereces y porque es lo que vengo esperando que te pase desde hace
tiempo, nada más que para poder ver esa sonrisita que tenías hoy… No quiero ni
imaginar la
cara que habré puesto cuando me dijiste acerca de la “situación”, ni recordar ese
frío que me corrió por dentro. Ya me venía preparando para ese momento porque presentía que
estaba cerca, pero no me lo esperaba ahora, ya. Sé que no es la gran cosa, pero durante un segundo
me
congelé, me quedé helada, estaba ahí sentada enfrente tuyo, y a la vez mi
cabeza estaba recordando todos y cada uno de los momentos que vivimos, las videollamadas por
Skype, las conversaciones interminables, cuando fui a tu casa, y preguntándome cómo habíamos llegado a eso.
Cómo era posible que me
estuvieras diciendo lo que me estabas
diciendo. Fue demasiado en apenas unos segundos. Amo esa confianza que tenemos y espero que esta
amistad no se pierda nunca. Me encanta que me cuentes tus cosas, pero juro que
en ese momento no tenía ganas de hablarte, porque necesitaba procesar un montón de cosas. Aunque a mi cara
le cueste demostrarlo algunas veces, por dentro tu alegría me contagia. La
gente enamorada es más linda. Se te ve más sonriente, y hasta me atrevería a
decir que tenés un brillito especial en la mirada. Por primera vez te veo dando besos con
amor,
por fin te pasa lo que vengo deseando que te pase desde hace meses. La ves, la
abrazas, y ahora sí que no querés soltarla. Al final, te miro a
los ojos y no hago más que sonreír y reírme. Me río por todo aquello que sé que no
voy a poder probar nunca. Por
todas esas ideas que no van a concretarse jamás. Me río pensando una vez más en el “qué
hubiese pasado si…”.
“Un
día alguien va a entrar
en tu vida y
te darás cuenta
por qué nunca funcionó con
nadie más”
sábado, 7 de septiembre de 2013
Seriously
Ugh, how do you expect me to decide what college to attend or who I want to marry or what I want to do for the rest of my life, when I can’t even decide where to put a sticker because peeling off the back and having it stay in one place forever is too big of a commitment
for me to live with?
viernes, 6 de septiembre de 2013
domingo, 17 de marzo de 2013
“Nos hicieron creer que cada
uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la
vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos
contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece
cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta”
- John Lennon
sábado, 23 de febrero de 2013
Titanic
Titanic. Todos sabemos que Jack muere al
final de la película. Yo lo sabía incluso antes de verla por primera vez, y de
todos modos dediqué mi tiempo a conocer la historia completa, aunque supiera que no tendría un final feliz. Eso seguramente le habría sacado
las ganas de verla a más de uno. Me preguntaba... ¿qué pasaría
si supiéramos el final de nuestras historias, de nuestras vidas? Si termina
bien, con gusto las
disfrutaríamos, pero si nos enteráramos que no es lo que esperamos... ¿qué haríamos? ¿Y si nuestro destino es
ser Jack?
Supongo que a
fin de cuentas todos son finales felices. Nosotros somos quienes elegimos esos finales, con cada
decisión que tomamos, aunque no todas estén en nuestro poder. La muerte de un
ser querido, por ejemplo,
es algo con lo que debemos lidiar, aceptarlo y seguir adelante. Pero cuando sí
nos toca elegir, el triunfo o el fracaso van a depender exclusivamente de nosotros, van a estar totalmente sobre nuestros
hombros. Ahí está el asunto. Dudamos, nos da miedo arriesgarnos, estudiamos
minuciosamente cada detalle, observando qué está en juego, lo que podemos ganar, y lo que podemos perder. Dicen que cuanto mayor es el
riesgo, más altas son las probabilidades de triunfar... aunque de todos modos
siempre algo puede salir mal...
¿Pero y por
qué no? Esa es la pregunta que escucho en mi cabeza antes de tomar cualquier decisión. Las
cosas pasan por algo, de lo malo también se aprende. Marquemos nuestro camino y
sigamos nuestros instintos, porque jamás fallan. A veces creemos que nos equivocamos, pero en realidad hicimos lo correcto, porque esa "mala decisión" que
tomamos en el pasado, trajo consecuencias. Y nuestro presente forma parte de ellas.
Siempre tengo presente: "Vale más fracasar por intentar un triunfo, que dejar de triunfar por temor a un fracaso".
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